BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por qué, por qué lloras tanto,
y lloran tus huesos, tus rodillas,
separadas por una urdimbre de lágrimas,
sementeras imparciales de óxidos o pigmentos,
por qué, por qué te causas tanto daño?
Oh, Dios! Si en ti pudiera elegir
mi tono desalmado, la paciencia trasnochada,
el culmen de tu ceniza; y andar sereno
ante la vida, cubriendo mi frente cansada.
Sí, por qué lloras tanto?
©
y lloran tus huesos, tus rodillas,
separadas por una urdimbre de lágrimas,
sementeras imparciales de óxidos o pigmentos,
por qué, por qué te causas tanto daño?
Oh, Dios! Si en ti pudiera elegir
mi tono desalmado, la paciencia trasnochada,
el culmen de tu ceniza; y andar sereno
ante la vida, cubriendo mi frente cansada.
Sí, por qué lloras tanto?
©