RosaeBlack
Poeta asiduo al portal
Acaricia con mi boca el borde de la taza,
bebe gota a gota el café, oscura pócima.
Hay que llegar al fondo para mirar el destino.
La taza aun conserva la tibieza de mis manos,
el calor de suspiros no nacidos,
el sabor de besos que no he recibido.
Mirando el fondo de la taza,
descubro un enjambre de cometas,
todos ellos de largas colas,
que se enredan en el cielo.
Descubro una lágrima eterna,
que vuela con alas propias,
un cuervo con garganta de petirrojo,
un anillo roto.
Y algo que se asemeja a una sombra,
parada junto a la luna.
Frente a un lago de cristal de sal,
en medio de un desierto rojo,
te observo caminar cavilando
tus sentimientos.
Todo diseminado,
Cometas!, mares!, estrellas!,
cuervo cantores, anillos rotos.
Quizás sean trozos ilegibles de días ya vividos,
jirones de historias despedazadas
por la impiedad del tiempo.
Yo mire mi destino,
escrito sobre una caracola rota,
Vi un jardín luminoso,
de flores hermosas,
de colores vivos,
con aves y pozos.
Quizà la alegoría de un Alma,
dondè mi corazón reposa.?
Los años volaron desde aquella taza de café,
y caminando en el desierto, en una oscura piedra
mi destino escrito hallé:
Descubrir en mi la hermosa fuerza
que el orden en el Universo sostiene,
encontrar la belleza en las imágenes dispersas del mundo.
Encontrar las sensaciones de paz y libre albedrío,
la inmensidad de SER,
en el follaje de los árboles,
en el fulgor de un rayo,
en la memoria de la lluvia.
Ensayo de leer los signos,
que por mi vida transitan,
cifrado alfabeto que comienza El verbo,
y termina en un Siento.
A lo largo del tiempo,
sigo leyendo mi suerte,
ya no uso la taza de oscuro brebaje,
sino la piedra tallada
(por manos invisibles)
en el más hermoso rincón de mi Alma.
A menudo pregunto a alguien:
lees mis señales?, pero luego digo,
quien mejor que yo?
para encontrar mi DESTINO.
bebe gota a gota el café, oscura pócima.
Hay que llegar al fondo para mirar el destino.
La taza aun conserva la tibieza de mis manos,
el calor de suspiros no nacidos,
el sabor de besos que no he recibido.
Mirando el fondo de la taza,
descubro un enjambre de cometas,
todos ellos de largas colas,
que se enredan en el cielo.
Descubro una lágrima eterna,
que vuela con alas propias,
un cuervo con garganta de petirrojo,
un anillo roto.
Y algo que se asemeja a una sombra,
parada junto a la luna.
Frente a un lago de cristal de sal,
en medio de un desierto rojo,
te observo caminar cavilando
tus sentimientos.
Todo diseminado,
Cometas!, mares!, estrellas!,
cuervo cantores, anillos rotos.
Quizás sean trozos ilegibles de días ya vividos,
jirones de historias despedazadas
por la impiedad del tiempo.
Yo mire mi destino,
escrito sobre una caracola rota,
Vi un jardín luminoso,
de flores hermosas,
de colores vivos,
con aves y pozos.
Quizà la alegoría de un Alma,
dondè mi corazón reposa.?
Los años volaron desde aquella taza de café,
y caminando en el desierto, en una oscura piedra
mi destino escrito hallé:
Descubrir en mi la hermosa fuerza
que el orden en el Universo sostiene,
encontrar la belleza en las imágenes dispersas del mundo.
Encontrar las sensaciones de paz y libre albedrío,
la inmensidad de SER,
en el follaje de los árboles,
en el fulgor de un rayo,
en la memoria de la lluvia.
Ensayo de leer los signos,
que por mi vida transitan,
cifrado alfabeto que comienza El verbo,
y termina en un Siento.
A lo largo del tiempo,
sigo leyendo mi suerte,
ya no uso la taza de oscuro brebaje,
sino la piedra tallada
(por manos invisibles)
en el más hermoso rincón de mi Alma.
A menudo pregunto a alguien:
lees mis señales?, pero luego digo,
quien mejor que yo?
para encontrar mi DESTINO.