Sencillamente al ser como una flor
te posas la mirada frente al cielo;
persistes ante todo y con tu amor,
mantienes a mis ojos con desvelo.
Tras largas horas digo sin temor,
que nunca olvidaré a aquel asuelo.
Partiéndose la tierra con dolor,
al ver que nuestro ayer, hoy, es un duelo.
Y locos son aquellos que recuerdan,
la voz atemperada de tu adios.
Tan locos que se creen a tu lado.
Y cuerdos se proponen aunque muerdan,
el polvo del penar abandonado.
Rendidos al teorácto de su Dios.
te posas la mirada frente al cielo;
persistes ante todo y con tu amor,
mantienes a mis ojos con desvelo.
Tras largas horas digo sin temor,
que nunca olvidaré a aquel asuelo.
Partiéndose la tierra con dolor,
al ver que nuestro ayer, hoy, es un duelo.
Y locos son aquellos que recuerdan,
la voz atemperada de tu adios.
Tan locos que se creen a tu lado.
Y cuerdos se proponen aunque muerdan,
el polvo del penar abandonado.
Rendidos al teorácto de su Dios.
Última edición:
::