Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
7-5-2009 Sencillamente
¡Sabes! Rompiste nuestro pacto de amor.
¿Sabes lo que es eso? Que pena me da.
Cuando apenas emprendíamos el vuelo,
en lo alto, me gritas que no puedes más.
.
Cuando la sonrisa fresca y agradable,
fluía de ti, como agua de un manantial,
la envidia, se ensaña sagaz conmigo,
quitándome mi más hermoso sueño.
Adiós, mi más bello amor...que seas feliz,
adiós, ya el corazón me dicta partir,
aun, a sabiendas que no te olvidaré,
aunque ahora, me quede a solas sin tu amor.
Te dio miedo la altura, lo comprendo,
no te culpo por ello, culpable soy yo,
sencillamente mi amor fue más grande,
sencillamente te dio miedo mi amor.
No voy a llorar por ti, como quisieras,
sencillamente no voy a llorar por ti;
no muere el amor si me dices adiós,
porque en otra flor brotará de nuevo.
Tampoco te odio ni te guardo rencor,
como tu lo has hecho hoy, con marcado acento,
soy culpable de todo, no lo niego,
inconscientemente, todo lo perdí.
Y es, que no puedo hacerlo aun perdiéndote...
mi amor supera todas las barreras,
no se puede olvidar lo que aun se quiere,
sencillamente no te puedo olvidar.
Para ti, ahora mismo soy el más perverso,
a diario, me estrellas contra la vida,
cual verdugo, que no merece compasión,
y lo haces, antes que pueda defenderme.
Y si bien, es tan cierto que existe Dios,
le pediría como despedida,
que me permitiera huir con tu recuerdo,
a dónde solo existiríamos tu y yo.
Autor: Rogelio Miranda
¡Sabes! Rompiste nuestro pacto de amor.
¿Sabes lo que es eso? Que pena me da.
Cuando apenas emprendíamos el vuelo,
en lo alto, me gritas que no puedes más.
.
Cuando la sonrisa fresca y agradable,
fluía de ti, como agua de un manantial,
la envidia, se ensaña sagaz conmigo,
quitándome mi más hermoso sueño.
Adiós, mi más bello amor...que seas feliz,
adiós, ya el corazón me dicta partir,
aun, a sabiendas que no te olvidaré,
aunque ahora, me quede a solas sin tu amor.
Te dio miedo la altura, lo comprendo,
no te culpo por ello, culpable soy yo,
sencillamente mi amor fue más grande,
sencillamente te dio miedo mi amor.
No voy a llorar por ti, como quisieras,
sencillamente no voy a llorar por ti;
no muere el amor si me dices adiós,
porque en otra flor brotará de nuevo.
Tampoco te odio ni te guardo rencor,
como tu lo has hecho hoy, con marcado acento,
soy culpable de todo, no lo niego,
inconscientemente, todo lo perdí.
Y es, que no puedo hacerlo aun perdiéndote...
mi amor supera todas las barreras,
no se puede olvidar lo que aun se quiere,
sencillamente no te puedo olvidar.
Para ti, ahora mismo soy el más perverso,
a diario, me estrellas contra la vida,
cual verdugo, que no merece compasión,
y lo haces, antes que pueda defenderme.
Y si bien, es tan cierto que existe Dios,
le pediría como despedida,
que me permitiera huir con tu recuerdo,
a dónde solo existiríamos tu y yo.
Autor: Rogelio Miranda
