Senda-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cómo se van pudriendo las piedras.

Están quietas, enmudecidas, parecen

pequeños mares cuyo fondo estuviera cubierto

de remotas memorias calcáreas. De hondos

reflejos de pisadas animales y humanas.

Cómo atardece esta mañana, tan de súbito

y de pronto. Mirando las veredas de piedras

negras, contemplando el sol a lo lejos, brillan

tantas luces, como etnias han ido sucediéndose

en la tierra. Arena mojada, gravilla refulgente,

riachuelos que son una huella trashumante de los

días. Y de las noches, una estrella, algún cometa,

un astro de luz desmedida que resplandece inquietante,

sobre la meseta pelada. Carente de pinos encubiertos,

de frondas arbustivas, de enormes y plácidos conjuntos

de coníferas y fresnos. Así se peina la vida alborotada:

durmiéndose leve, como casi espuma, sobre las piedras,

tan vivas.



©
 
Por eso, Pedro es como una piedra.
Pedro Picapiedra.
Y Pablo Mármol.


BETTY_Y_PABLO_MARMOL.jpg



Betty era la esposa de Pablo. Hacían buena pareja.


Hubo un ajedrecista muy bueno, llamado Tigran Petrosian.
Tenía algo de tigre, y algo de piedra.


Tigran-Petrosian.jpg



Era un gran felino duro e impenetrable.
 
Última edición:
Bellas imágenes, que suceden como
un paisaje en movimiento arrastrando vida, me ha encantado. Saludos cordiales.

Cómo se van pudriendo las piedras.

Están quietas, enmudecidas, parecen

pequeños mares cuyo fondo estuviera cubierto

de remotas memorias calcáreas. De hondos

reflejos de pisadas animales y humanas.

Cómo atardece esta mañana, tan de súbito

y de pronto. Mirando las veredas de piedras

negras, contemplando el sol a lo lejos, brillan

tantas luces, como etnias han ido sucediéndose

en la tierra. Arena mojada, gravilla refulgente,

riachuelos que son una huella trashumante de los

días. Y de las noches, una estrella, algún cometa,

un astro de luz desmedida que resplandece inquietante,

sobre la meseta pelada. Carente de pinos encubiertos,

de frondas arbustivas, de enormes y plácidos conjuntos

de coníferas y fresnos. Así se peina la vida alborotada:

durmiéndose leve, como casi espuma, sobre las piedras,

tan vivas.



©
 
Cómo se van pudriendo las piedras.

Están quietas, enmudecidas, parecen

pequeños mares cuyo fondo estuviera cubierto

de remotas memorias calcáreas. De hondos

reflejos de pisadas animales y humanas.

Cómo atardece esta mañana, tan de súbito

y de pronto. Mirando las veredas de piedras

negras, contemplando el sol a lo lejos, brillan

tantas luces, como etnias han ido sucediéndose

en la tierra. Arena mojada, gravilla refulgente,

riachuelos que son una huella trashumante de los

días. Y de las noches, una estrella, algún cometa,

un astro de luz desmedida que resplandece inquietante,

sobre la meseta pelada. Carente de pinos encubiertos,

de frondas arbustivas, de enormes y plácidos conjuntos

de coníferas y fresnos. Así se peina la vida alborotada:

durmiéndose leve, como casi espuma, sobre las piedras,

tan vivas.



©
Me ha gustado mucho lo de las piedras, creo que en ellas se resume todo el sentir de tu bello poema. Un abrazo amigo Ben. Paco.
 

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