BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cómo se van pudriendo las piedras.
Están quietas, enmudecidas, parecen
pequeños mares cuyo fondo estuviera cubierto
de remotas memorias calcáreas. De hondos
reflejos de pisadas animales y humanas.
Cómo atardece esta mañana, tan de súbito
y de pronto. Mirando las veredas de piedras
negras, contemplando el sol a lo lejos, brillan
tantas luces, como etnias han ido sucediéndose
en la tierra. Arena mojada, gravilla refulgente,
riachuelos que son una huella trashumante de los
días. Y de las noches, una estrella, algún cometa,
un astro de luz desmedida que resplandece inquietante,
sobre la meseta pelada. Carente de pinos encubiertos,
de frondas arbustivas, de enormes y plácidos conjuntos
de coníferas y fresnos. Así se peina la vida alborotada:
durmiéndose leve, como casi espuma, sobre las piedras,
tan vivas.
©
Están quietas, enmudecidas, parecen
pequeños mares cuyo fondo estuviera cubierto
de remotas memorias calcáreas. De hondos
reflejos de pisadas animales y humanas.
Cómo atardece esta mañana, tan de súbito
y de pronto. Mirando las veredas de piedras
negras, contemplando el sol a lo lejos, brillan
tantas luces, como etnias han ido sucediéndose
en la tierra. Arena mojada, gravilla refulgente,
riachuelos que son una huella trashumante de los
días. Y de las noches, una estrella, algún cometa,
un astro de luz desmedida que resplandece inquietante,
sobre la meseta pelada. Carente de pinos encubiertos,
de frondas arbustivas, de enormes y plácidos conjuntos
de coníferas y fresnos. Así se peina la vida alborotada:
durmiéndose leve, como casi espuma, sobre las piedras,
tan vivas.
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