Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si arrancada la sombra de su lecho de piedra
que en amarga esencia a lo remoto eleva.
Si la mirada llegara en su largo trayecto
tal vez quisiera, aquel hondo paisaje
que guardas en tu alud de primaveras.
Es tenaz el eco de su frágil llamado
en escalada estela, que del mar brota.
Si vale el murmullo ciego que te nombra,
transitar el viaje a la osada hora
que al andar sostenga tu memoria.
Antes de ti fue imposible
descifrar el astro en la derrota:
Ése germen luminoso que se va adhiriendo
al llamado profundo, en los claros trémulos
cuando el alma roza su copa.
Está la tarde lista y vestida.
La noche me despide con alas de fuego.
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