Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
SEÑOR RUINAS
De un tiempo a esta parte, me cansé de pensar por los demás.
Está claro que cada uno se saca las castañas del fuego como puede.
Y el que no, se las come crudas.
He retomado el sentido figurado, metafórico, e incluso alegórico en mis poemas.
Está claro que nadie merece la tortura mental a que someto a los condenados a la oscuridad, a la ceguera.
Ni soy Dios, ni un puto iluminado, ni muchísimo menos un somero visionario.
Mi lenguaje ha alcanzado cotas ininteligibles, solo eso.
Producto de una mente involuble e indisoluble, se traduce en grabaciones post mortem.
Formo parte de las causas perdidas, pero soy la causa de todos sus males.
A mí pueden llamarme el indestructible.
“Mi poder mental reside en la ignorancia de pensadores sin talento.
El mundo está plagado de ellos, con lo cual tengo la literatura asegurada por los siglos de los siglos.”
De un tiempo a esta parte, me cansé de pensar por los demás.
Está claro que cada uno se saca las castañas del fuego como puede.
Y el que no, se las come crudas.
He retomado el sentido figurado, metafórico, e incluso alegórico en mis poemas.
Está claro que nadie merece la tortura mental a que someto a los condenados a la oscuridad, a la ceguera.
Ni soy Dios, ni un puto iluminado, ni muchísimo menos un somero visionario.
Mi lenguaje ha alcanzado cotas ininteligibles, solo eso.
Producto de una mente involuble e indisoluble, se traduce en grabaciones post mortem.
Formo parte de las causas perdidas, pero soy la causa de todos sus males.
A mí pueden llamarme el indestructible.
“Mi poder mental reside en la ignorancia de pensadores sin talento.
El mundo está plagado de ellos, con lo cual tengo la literatura asegurada por los siglos de los siglos.”