Ivdel Rivera
Poeta recién llegado
Señora tristeza ha
entrado a mí casa
instalándose en la sala
y hasta en la recamara.
Viste ropas oscuras
melancolía corre en sus venas
nubes grises de abandono
arañando con uñas de gato
mi alma y corazón.
Señora tristeza no entiende;
no es bienvenida, mis traidores
le han dado mal la dirección
mi casa ahora, mi prisión.
Mi vida se ha convertido en tormenta
diluvios ha insertado en mis ojos
el sol ya no entra por las ventanas
cortinas espesas de desolación.
Señora tristeza, retírese por favor
vaya tranquila eh aprendido bien la lección;
La vida no siempre es rosa
te empujara tan fuerte
que de rodillas en el suelo caerás
suplicas de tu garganta que nadie escuchara
tus ojos ardiendo del llanto que derramaras
sus lacayos con látigos tu espalda flagelaran
¿Cuánto podrás soportar? ¿Cuánto podrás esperar?
La señora felicidad te recogerá si eres digno
llegara con mano y sonrisa de amistad
con el abrazo de amor tu espalda sanara
y ahora, ¿Cuánto la habrás de valorar?
entrado a mí casa
instalándose en la sala
y hasta en la recamara.
Viste ropas oscuras
melancolía corre en sus venas
nubes grises de abandono
arañando con uñas de gato
mi alma y corazón.
Señora tristeza no entiende;
no es bienvenida, mis traidores
le han dado mal la dirección
mi casa ahora, mi prisión.
Mi vida se ha convertido en tormenta
diluvios ha insertado en mis ojos
el sol ya no entra por las ventanas
cortinas espesas de desolación.
Señora tristeza, retírese por favor
vaya tranquila eh aprendido bien la lección;
La vida no siempre es rosa
te empujara tan fuerte
que de rodillas en el suelo caerás
suplicas de tu garganta que nadie escuchara
tus ojos ardiendo del llanto que derramaras
sus lacayos con látigos tu espalda flagelaran
¿Cuánto podrás soportar? ¿Cuánto podrás esperar?
La señora felicidad te recogerá si eres digno
llegara con mano y sonrisa de amistad
con el abrazo de amor tu espalda sanara
y ahora, ¿Cuánto la habrás de valorar?