Alexiz
Poeta adicto al portal
"Señora, señora:
madre de éste y de aquel
que le extraña, que le añora,
que por las noches llora;
que en las entrañas implora
el amor del eterno troquel
que se forja con la aurora".
No habrá, ma, herida que mi abrazo
no cure en la estrechez de tu alma,
pues mi cariño imprime calma
cuando recuesto en tu regazo
mi pequeñez y mi orgullo...
Así, madre de mi espíritu raso,
eres elaboradora en mi palma
de blancura beatífica a mi paso
desde que escapé del capullo...
Mujeres, muchas conozco,
pero madre, seré siempre tuyo:
aun viejo lobo estepario,
aun canoso, senil y tosco;
porque madre conozco
el corazón noble tuyo
que elaboró la matriz
de mi ser y mi mente.
Te tengo por ello presente
a cada paso y en el corazón
con furor, con vehemencia:
Mujer moldeadora
en sobremanera
de mi conciencia;
sobre cosas varias
forjadora.
Mujer luchadora y hermosa;
rindo en tu honor un homenaje
Y al verte un beso y mi abrazo,
que alivie el dolor en el viaje.
Y como bálsamo
Te regalo mi prosa
madre, y todas las cosas.
Y te regalo rosas
Madre, siempre rosas,
Sobre todas las cosas.
Mis acciones son primorosos claveles,
Mis besos, oníricos lirios de agua,
Mi abrazo, un nenúfar nocturno,
Y mi beso, forjador del cariño en turno.
madre de éste y de aquel
que le extraña, que le añora,
que por las noches llora;
que en las entrañas implora
el amor del eterno troquel
que se forja con la aurora".
No habrá, ma, herida que mi abrazo
no cure en la estrechez de tu alma,
pues mi cariño imprime calma
cuando recuesto en tu regazo
mi pequeñez y mi orgullo...
Así, madre de mi espíritu raso,
eres elaboradora en mi palma
de blancura beatífica a mi paso
desde que escapé del capullo...
Mujeres, muchas conozco,
pero madre, seré siempre tuyo:
aun viejo lobo estepario,
aun canoso, senil y tosco;
porque madre conozco
el corazón noble tuyo
que elaboró la matriz
de mi ser y mi mente.
Te tengo por ello presente
a cada paso y en el corazón
con furor, con vehemencia:
Mujer moldeadora
en sobremanera
de mi conciencia;
sobre cosas varias
forjadora.
Mujer luchadora y hermosa;
rindo en tu honor un homenaje
Y al verte un beso y mi abrazo,
que alivie el dolor en el viaje.
Y como bálsamo
Te regalo mi prosa
madre, y todas las cosas.
Y te regalo rosas
Madre, siempre rosas,
Sobre todas las cosas.
Mis acciones son primorosos claveles,
Mis besos, oníricos lirios de agua,
Mi abrazo, un nenúfar nocturno,
Y mi beso, forjador del cariño en turno.
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