DIEGO
Poeta adicto al portal
... porque la lluvia tiene ese qué se yo... ¿viste?... como de nostalgia agridulce...
Ese olorcito al agua en el pavimento... y eso que el agua es inolora... según decía la maestra... inolora, incolora e insípida... y yo te digo que no es ni una cosa ni la otra... ¿será que las cosas tienen una composición para la ciencia y otra para nuestras sensaciones y estados de ánimo?...
Sí, ya sé, ahora vas a decir... -uh!!! ya empezaste con la filosofía de cabotaje..!-
Y no te escucho pero conozco tu respuesta, entonces sigo hablando.
-... porque fijate que la lluvia, o las gotas de agua, como más te guste, son culpables de crímenes inocentes... por culpa de sus sinuosos recorridos sobre un cristal helado, las miradas se funden en un mismo punto... y observan los labios que las beben en una lenta y disimulada seducción.
En tardes o noches de tormenta y frío, la visión de las gotas suicidándose contra los vidrios, enciende una hoguera de pasiones en el interior de una habitación desierta en la que sólo dos cuerpos se hacen compañía...
Fomentan el encuentro... ¿entendés?
Ayer, sin ir más lejos, mientras disfrutabas de un soleado día de playa, yo a kilómetros de distancia tomaba con desesperación un café bien cargado con la secreta esperanza de que la tormenta azotara más fuerte los vidrios de mi habitación para acercarme al recuerdo de tu cuerpo húmedo y provocador... y si me preguntás qué tiene que ver el agua en todo esto, no sé que contestarte, pero la lluvia tiene eso, entendés?... es el mejor camino a tu ausente presencia.
...está bien, reíte, pero al menos vení, acercate..! apurate antes de que se desvanezca su vida al final de su carrera, dale!!!
¿Ves?, si te fijás bien, en esa gota se resume toda la pasión de los amantes y el frío de los solitarios, así de cristalino, así de magnificente y de diminuto... una gota, una en un millón, una pasión entre cientos, una soledad entre miles...
Animate, dale!, contá cuántos segundos dura desde que se estrella contra el vidrio hasta que desaparece... uno, dos, tres, diez, doce, quince...
Quince segundos... así son las pasiones, quince segundos... y como por arte de magia... Plop!
Qué lástima, ya está parando de llover... todo se resume a eso, venimos del agua y vivimos lo que una gota, así de finita es nuestra vida, así de efímera... claro, ¿te das cuenta?, somos el principio y el final.
... está lloviendo otra vez..! dale, haceme un lugarcito a tu lado que se encienden las pasiones...
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Ese olorcito al agua en el pavimento... y eso que el agua es inolora... según decía la maestra... inolora, incolora e insípida... y yo te digo que no es ni una cosa ni la otra... ¿será que las cosas tienen una composición para la ciencia y otra para nuestras sensaciones y estados de ánimo?...
Sí, ya sé, ahora vas a decir... -uh!!! ya empezaste con la filosofía de cabotaje..!-
Y no te escucho pero conozco tu respuesta, entonces sigo hablando.
-... porque fijate que la lluvia, o las gotas de agua, como más te guste, son culpables de crímenes inocentes... por culpa de sus sinuosos recorridos sobre un cristal helado, las miradas se funden en un mismo punto... y observan los labios que las beben en una lenta y disimulada seducción.
En tardes o noches de tormenta y frío, la visión de las gotas suicidándose contra los vidrios, enciende una hoguera de pasiones en el interior de una habitación desierta en la que sólo dos cuerpos se hacen compañía...
Fomentan el encuentro... ¿entendés?
Ayer, sin ir más lejos, mientras disfrutabas de un soleado día de playa, yo a kilómetros de distancia tomaba con desesperación un café bien cargado con la secreta esperanza de que la tormenta azotara más fuerte los vidrios de mi habitación para acercarme al recuerdo de tu cuerpo húmedo y provocador... y si me preguntás qué tiene que ver el agua en todo esto, no sé que contestarte, pero la lluvia tiene eso, entendés?... es el mejor camino a tu ausente presencia.
...está bien, reíte, pero al menos vení, acercate..! apurate antes de que se desvanezca su vida al final de su carrera, dale!!!
¿Ves?, si te fijás bien, en esa gota se resume toda la pasión de los amantes y el frío de los solitarios, así de cristalino, así de magnificente y de diminuto... una gota, una en un millón, una pasión entre cientos, una soledad entre miles...
Animate, dale!, contá cuántos segundos dura desde que se estrella contra el vidrio hasta que desaparece... uno, dos, tres, diez, doce, quince...
Quince segundos... así son las pasiones, quince segundos... y como por arte de magia... Plop!
Qué lástima, ya está parando de llover... todo se resume a eso, venimos del agua y vivimos lo que una gota, así de finita es nuestra vida, así de efímera... claro, ¿te das cuenta?, somos el principio y el final.
... está lloviendo otra vez..! dale, haceme un lugarcito a tu lado que se encienden las pasiones...
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