Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Escucho los primeros acordes de las románticas guitarras,
emergen en mi corazón sentimientos radiantes,
parecidos a imperecederos luceros.
Todo mi interior se llena con los efluvios de tu psique.
Emprendo un viaje por idílicos paisajes,
a veces matizado por el color de la nostalgia,
y esta sensación tan exquisita
que se parece a tu amor y a tu recuerdo.
II
Mi alma cuando esta triste,
es la insondable noche con sus florecitas de luz;
y cuando esta alegre,
es el prado irisado, pleno de fulgores y trinos de aves.
Cuando esta en paz y serena
es una melodía de Beethoven.
Mi alma alberga un hondo lirismo,
cuyo venero es el cúmulo de sensaciones
que impregna el plasma del universo,
desde los antiguos tiempos de la humanidad.
3 de Septiembre del 2009
Copyright © Derechos reservados ®
emergen en mi corazón sentimientos radiantes,
parecidos a imperecederos luceros.
Todo mi interior se llena con los efluvios de tu psique.
Emprendo un viaje por idílicos paisajes,
a veces matizado por el color de la nostalgia,
y esta sensación tan exquisita
que se parece a tu amor y a tu recuerdo.
II
Mi alma cuando esta triste,
es la insondable noche con sus florecitas de luz;
y cuando esta alegre,
es el prado irisado, pleno de fulgores y trinos de aves.
Cuando esta en paz y serena
es una melodía de Beethoven.
Mi alma alberga un hondo lirismo,
cuyo venero es el cúmulo de sensaciones
que impregna el plasma del universo,
desde los antiguos tiempos de la humanidad.
3 de Septiembre del 2009
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