ropittella
Poeta veterana en el Portal
Que más quisieras que tener la luz que me ilumina,
los mil poemas que aún no te he anunciado,
bajo este sol de tierra florecida.
Que más quisieras que tener esta armonía,
la que surge de mi calma bien nacida,
de mis silencios oportunos,
de lo que digo cuando estoy bien convencida.
Que más quisieras que tener la deferencia,
que yo tengo,
de perdonarte a cada rato
los pecados de la carne,
tus falacias y osadías.
Qué más quisieras, cuando llegas asustado,
al refugio de mi seno como un niño,
que tener el don de ser remanso,
el que tienen mis manos al tocarte
como suaves plumas limpias,
protuberantes de carcias.
Qué más quisieras, que tener este poder,
como el mío, cada día,
de ahuyentar esos fantasmas que te anulan.
De dar el alma en cada despedida.
Y me llamas sensiblera como insulto.
Como si ser sensible fuera una manía,
un defecto de mi sexo,
una débil y aburrida
comedia femenina.
Así me dices cuando de mis atenciones
no te atañen los motivos...
Cuando rezo para que al amor,
no le gane la avaricia. Cuando lloro,
por los crímenes morales,
por los niños deprivados de justicia.
Por tanto ladrón impune que anda suelto
Cuando canto mocionada mis canciones
Y me harté de darte ejemplos.
Mira, definitivamente, yo soy esta.
Ni más ni menos que una fuente,
insistente,inagotable,
de sensibilidad alerta
Qué más quiseras, que jamás perderla,
pues allí es de donde bebes tus reales fortalezas.
Pero es tarde, vete lejos y no vuelvas.
Te lo pide humana, humildemente,
sin rencores,hoy sin llantos, ya sin penas,
esta mujer que nunca conociste,
la que llamas sin piedad "la sensiblera".
los mil poemas que aún no te he anunciado,
bajo este sol de tierra florecida.
Que más quisieras que tener esta armonía,
la que surge de mi calma bien nacida,
de mis silencios oportunos,
de lo que digo cuando estoy bien convencida.
Que más quisieras que tener la deferencia,
que yo tengo,
de perdonarte a cada rato
los pecados de la carne,
tus falacias y osadías.
Qué más quisieras, cuando llegas asustado,
al refugio de mi seno como un niño,
que tener el don de ser remanso,
el que tienen mis manos al tocarte
como suaves plumas limpias,
protuberantes de carcias.
Qué más quisieras, que tener este poder,
como el mío, cada día,
de ahuyentar esos fantasmas que te anulan.
De dar el alma en cada despedida.
Y me llamas sensiblera como insulto.
Como si ser sensible fuera una manía,
un defecto de mi sexo,
una débil y aburrida
comedia femenina.
Así me dices cuando de mis atenciones
no te atañen los motivos...
Cuando rezo para que al amor,
no le gane la avaricia. Cuando lloro,
por los crímenes morales,
por los niños deprivados de justicia.
Por tanto ladrón impune que anda suelto
Cuando canto mocionada mis canciones
Y me harté de darte ejemplos.
Mira, definitivamente, yo soy esta.
Ni más ni menos que una fuente,
insistente,inagotable,
de sensibilidad alerta
Qué más quiseras, que jamás perderla,
pues allí es de donde bebes tus reales fortalezas.
Pero es tarde, vete lejos y no vuelvas.
Te lo pide humana, humildemente,
sin rencores,hoy sin llantos, ya sin penas,
esta mujer que nunca conociste,
la que llamas sin piedad "la sensiblera".
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