Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Al conciliar el
sueño, mi corazón,
ligero tremor,
en el inicio de mi duelo.
Con miedo a las
sombras que se proyectan
con la última luz del día y
que crean en mí
la mayor condena,
regreso del ensueño
a la realidad carnal.
Lo que más anhelo
en esta larga noche es
darle imagen y razón
a mi tormento.
Impacto rudo que
en mi piel se extiende
como luna llena
en el verano que
nos da lumbre en el desierto.
La anoche de mi cuerpo
ante la urgencia
sensible de mi alma
se despliega ante
el sensual llamado tenue
de mi larga edad.
sueño, mi corazón,
ligero tremor,
en el inicio de mi duelo.
Con miedo a las
sombras que se proyectan
con la última luz del día y
que crean en mí
la mayor condena,
regreso del ensueño
a la realidad carnal.
Lo que más anhelo
en esta larga noche es
darle imagen y razón
a mi tormento.
Impacto rudo que
en mi piel se extiende
como luna llena
en el verano que
nos da lumbre en el desierto.
La anoche de mi cuerpo
ante la urgencia
sensible de mi alma
se despliega ante
el sensual llamado tenue
de mi larga edad.