Gaita
Poeta recién llegado
Si me hubieses visto sosteniendo la vela en la penumbra,
arriando campos pesados y yendo contra el viento crudo
como a contramano de la dicha,
hoy estarías sentada a mi lado acariciando mi presente.
Juegos en la mente, tragedias en el corazón
mientras una sola inmensa cruz: tu mirada, tus maneras,
tan difíciles de arrancarlas de la raíz de los pensamientos.
Soy como un niño parlante…
o un veintiocho añero todo lleno de petróleo el cuerpo todo.
Si la vida dura un rato, ya no quiero instantes,
no más.
Quiero la ternura de los labios de un poema,
el silbido del viento suave, en mis oídos placenteros de sueño,
el murmullo del río que se esconde en el bosque encantado.
Si me hubieses visto deshojando la última margarita,
siendo uno, nadie, todos mis hermanos poetas… mendigos.
Si la vida dura un rato, que se quemen las fotos,
¡que se esfumen los problemas! Quiero ser parte de Dios.
Si me hubieses visto desvistiendo la musa redonda de la noche
para inyectarle mi veneno de inspiración y de locura,
sin duda, querida alondra,
hoy estarías conmigo, sentada a mi lado,
borrando mi pasado con tu piel,
acariciando con tus dedos… mi presente entreverado.
arriando campos pesados y yendo contra el viento crudo
como a contramano de la dicha,
hoy estarías sentada a mi lado acariciando mi presente.
Juegos en la mente, tragedias en el corazón
mientras una sola inmensa cruz: tu mirada, tus maneras,
tan difíciles de arrancarlas de la raíz de los pensamientos.
Soy como un niño parlante…
o un veintiocho añero todo lleno de petróleo el cuerpo todo.
Si la vida dura un rato, ya no quiero instantes,
no más.
Quiero la ternura de los labios de un poema,
el silbido del viento suave, en mis oídos placenteros de sueño,
el murmullo del río que se esconde en el bosque encantado.
Si me hubieses visto deshojando la última margarita,
siendo uno, nadie, todos mis hermanos poetas… mendigos.
Si la vida dura un rato, que se quemen las fotos,
¡que se esfumen los problemas! Quiero ser parte de Dios.
Si me hubieses visto desvistiendo la musa redonda de la noche
para inyectarle mi veneno de inspiración y de locura,
sin duda, querida alondra,
hoy estarías conmigo, sentada a mi lado,
borrando mi pasado con tu piel,
acariciando con tus dedos… mi presente entreverado.
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