Évano
Libre, sin dioses.
Sentada la noche conmigo en la luna
y su gris y su estela con mis ojos;
de plata eran, tristeza que ondulaba
al espacio de tu cama. Dormías
desnudada de mí, de ti desnuda.
Todas las nubes del mundo cubrían
los mares y la tierra de la Tierra.
Blancos y azures y verdes y arena
daban alrededores a mi luna.
¡Y cuánta soledad señora mía
con tantos universos a mi espalda!
Yo era tan diminuto, gota y lágrima
perdida en la mitad del infinito
mirando a las estrellas de platino:
vigilias titilantes, lejanías.
Y quise ser tu lecho, estar en ti,
arroparme con tus sábanas de piel
y abrazarme contigo mientras dormías.
¡Qué luna tan luna, qué noche tan noche!
¡Qué inodoro silencio... tan vacío!
Continuaré llamando con mis ojos,
esperando que elijas libertad
y a la luz de los días de tu sol.
y su gris y su estela con mis ojos;
de plata eran, tristeza que ondulaba
al espacio de tu cama. Dormías
desnudada de mí, de ti desnuda.
Todas las nubes del mundo cubrían
los mares y la tierra de la Tierra.
Blancos y azures y verdes y arena
daban alrededores a mi luna.
¡Y cuánta soledad señora mía
con tantos universos a mi espalda!
Yo era tan diminuto, gota y lágrima
perdida en la mitad del infinito
mirando a las estrellas de platino:
vigilias titilantes, lejanías.
Y quise ser tu lecho, estar en ti,
arroparme con tus sábanas de piel
y abrazarme contigo mientras dormías.
¡Qué luna tan luna, qué noche tan noche!
¡Qué inodoro silencio... tan vacío!
Continuaré llamando con mis ojos,
esperando que elijas libertad
y a la luz de los días de tu sol.
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