Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Sentencia plañidera
No serán lágrimas, ni quejidos lastimosos
los que queden en estos días postreros.
No será el natre, ni el ajenjo
quienes conviertan mi saliva en agraz.
No será mi sangre, ni mis latidos
los que se olviden de bombear
esos momentos dichosos.
No serán los días grises,
las hojas mustias,
ni los celajes arrebolados
quienes me inviten a olvidar.
Será su calor ...
Su calor frío
quien me hiele el sudor
de la memoria.
Será el eco de su voz...
el eco de su voz ausente,
quien se pierda retumbando
entre los riscos del silencio;
desde ahora y para siempre;
arrancando del rincón
más profundo de mi ser
su maldita remembranza.
Rodrigo del Río