Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Y el hoy despertó en un ayer
siendo una mañana que llegó tarde,
de un día que soñó hasta muy de noche su querer.
Consumido por un fuego de tiempo que no arde.
Mi alma expresó su sentir
silente dolor que surcan mis mejillas áridas
que cuentan en detalle mi sufrir.
Cánticos que con los sentimientos anidas.
Despertar en el bosque encantado de tus versos
donde la lágrima desprendida sea de alegría,
y los otoños detenidos se vuelvan besos.
Alegres y multicolores como los días de feria.
Como explicar esta adicción
que mi desbordado consumo no haya freno,
me estas llevando a una total adoración.
Que me ha convertido en tu admirador eterno.
Intentaría ser la oración de la mañana
las palabras que tu alma guarda con celo,
intentaría apenas, ser un día de tu semana.
Aquel halago que se convierta en mi consuelo.
Cerraría el balcón de tu mirar
con mis espaldas como cortinas,
treparía basta el patio de tus labios para amar.
Para vivir en el destello de tus ojos cuando me miras.
He dejado la llave en el pórtico
aún cuando la puerta esta entreabierta,
alerta para oír tus pasos, pasar al ático.
Me asiste el sueño, pero mi alma sigue despierta.
Adoro el bermejo de tus mejillas
el azabache de tu mirar de templo,
provocado en el encuentro con las mías.
Que brillan únicas en cuanto las contemplo.
He imaginado tu desnudez purísima
con la fe de un invidente,
delineando tu perfil que se aproxima.
Con la dicha de continuar hasta siempre.
siendo una mañana que llegó tarde,
de un día que soñó hasta muy de noche su querer.
Consumido por un fuego de tiempo que no arde.
Mi alma expresó su sentir
silente dolor que surcan mis mejillas áridas
que cuentan en detalle mi sufrir.
Cánticos que con los sentimientos anidas.
Despertar en el bosque encantado de tus versos
donde la lágrima desprendida sea de alegría,
y los otoños detenidos se vuelvan besos.
Alegres y multicolores como los días de feria.
Como explicar esta adicción
que mi desbordado consumo no haya freno,
me estas llevando a una total adoración.
Que me ha convertido en tu admirador eterno.
Intentaría ser la oración de la mañana
las palabras que tu alma guarda con celo,
intentaría apenas, ser un día de tu semana.
Aquel halago que se convierta en mi consuelo.
Cerraría el balcón de tu mirar
con mis espaldas como cortinas,
treparía basta el patio de tus labios para amar.
Para vivir en el destello de tus ojos cuando me miras.
He dejado la llave en el pórtico
aún cuando la puerta esta entreabierta,
alerta para oír tus pasos, pasar al ático.
Me asiste el sueño, pero mi alma sigue despierta.
Adoro el bermejo de tus mejillas
el azabache de tu mirar de templo,
provocado en el encuentro con las mías.
Que brillan únicas en cuanto las contemplo.
He imaginado tu desnudez purísima
con la fe de un invidente,
delineando tu perfil que se aproxima.
Con la dicha de continuar hasta siempre.
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