Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acaricia la tierra en ronco acento
ávida de luz la pálida frente,
temblorosa y amante la mano ardiente
en la soledad prístina de un cuento.
Es el aire eco ajeno de canciones:
cantan bocas jóvenes, con pereza,
algo así como una amarga tristeza,
sombra de hastío, futuro de evasiones.
Se hizo canto de silencio el verso en flor
como parcela del alma hecha coto;
sempiterno destierro de todo amor.
Caerá al suelo tu ser roto,
bailarás, macabra, tu última danza.
Tu hijo no sabrá qué era la esperanza.
ávida de luz la pálida frente,
temblorosa y amante la mano ardiente
en la soledad prístina de un cuento.
Es el aire eco ajeno de canciones:
cantan bocas jóvenes, con pereza,
algo así como una amarga tristeza,
sombra de hastío, futuro de evasiones.
Se hizo canto de silencio el verso en flor
como parcela del alma hecha coto;
sempiterno destierro de todo amor.
Caerá al suelo tu ser roto,
bailarás, macabra, tu última danza.
Tu hijo no sabrá qué era la esperanza.