musador
esperando...
Entre nubes adivino
allí, cruzando el estrecho,
esa tierra que fue lecho
de toda la especie humana,
cuando el hombre de la rana
recorrió su breve trecho.
Si las piedras los contaran
serían los siglos pocos,
ayer dejamos los cocos
para inventar la tortilla
y alguna otra maravilla
para los gustos barrocos.
Caminando se esparcieron
por la pobre tierra nuestra
dejando huesos de muestra,
por que sepamos nosotros
que de siembras de esos otros
vinimos a la palestra.
Mucho después se inventaron
las patrias y territorios,
los clarines divisorios
que llamaban a los hombres
a presumir de sus nombres
en túmulos irrisorios.
De la tierra que fue cuna
de la rana y de la gente
hizo una tumba un demente
y así quedó la costumbre
de esconder la podredumbre
que de la tierra es afluente.
Nota. Parecerá quizás un poco trunco este poema, pero he decidido dejarlo en esa última estrofa que recrea el hermoso adagio bíblico «de polvo eres y al polvo volverás».
allí, cruzando el estrecho,
esa tierra que fue lecho
de toda la especie humana,
cuando el hombre de la rana
recorrió su breve trecho.
Si las piedras los contaran
serían los siglos pocos,
ayer dejamos los cocos
para inventar la tortilla
y alguna otra maravilla
para los gustos barrocos.
Caminando se esparcieron
por la pobre tierra nuestra
dejando huesos de muestra,
por que sepamos nosotros
que de siembras de esos otros
vinimos a la palestra.
Mucho después se inventaron
las patrias y territorios,
los clarines divisorios
que llamaban a los hombres
a presumir de sus nombres
en túmulos irrisorios.
De la tierra que fue cuna
de la rana y de la gente
hizo una tumba un demente
y así quedó la costumbre
de esconder la podredumbre
que de la tierra es afluente.
Nota. Parecerá quizás un poco trunco este poema, pero he decidido dejarlo en esa última estrofa que recrea el hermoso adagio bíblico «de polvo eres y al polvo volverás».
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