Ser un cactus

Aldonza Lorenzo

Poeta que considera el portal su segunda casa
Presentía,
Sabía que llegaría,
Tarde o temprano,
Estaba tardando,
Éste estado mío,
Sólo mío,
ése
de que me importa todo un carajo.
De querer escribir
y escribir hasta poner Fín.
Fín de final
De ya está
De me la pela todo
De basta ya
Déjame
No quiero
Ya.

Me rindo
levanto la bandera blanca
Esto se acaba.
¿Me entierras ó me quemas?
Haz lo que quieras.
No opondré resistencia.
Sin juicio,
Ya cumplo mi condena.
¿Qué más puedo perder?
Seré una simple semilla,
Quieta
Inmóvil
Quizás sienta llover
Echaré aquí raices
Me convertire en árbol
Y te daré buenas peras.
¿Éso sería de tu agrado?
Pues paso,
Soy tu Cactus.
Si me tocas sin permiso,
Te pincharé.
Estoy en ése estado,
Soy un Cactus.
Cuidado.

-Aldonza,
¿Y qué quieres decir?

Poeta,
Alejate.
No digas que no te avisé.
Espera,
Te lo escribiré.
Fín.
 
Última edición:
El cactus puede crecer y hacerse majestuoso.
Pero necesita sal marina gorda, y sal del Himalaya, diluidas en abundante agua fresca.
Luego, los días de lluvia, el terreno se humedece. Se moja.
Y así, transcienden esas sales minerales, y los metales mono-atómicos, del Ormus o Manná egipcio:


Oro, rodio e iridio monoatómicos. Que rejuvenecen y atorgan mayor capacidad o volumen.
Luego por tanto, dicho cactus tendrá su propia varita mágica, con un nuevo discernimiento.
Quizá sea faraón, algún día.
 
Presentía,
Sabía que llegaría,
Tarde o temprano,
Estaba tardando,
Éste estado mío,
Sólo mío,
ése
de que me importa todo un carajo.
De querer escribir
y escribir hasta poner Fín.
Fín de final
De ya está
De me la pela todo
De basta ya
Déjame
No quiero
Ya.

Me rindo
levanto la bandera blanca
Esto se acaba.
¿Me entierras ó me quemas?
Haz lo que quieras.
No opondré resistencia.
Sin juicio,
Ya cumplo mi condena.
¿Qué más puedo perder?
Seré una simple semilla,
Quieta
Inmóvil
Quizás sienta llover
Echaré aquí raices
Me convertire en árbol
Y te daré buenas peras.
¿Éso sería de tu agrado?
Pues paso,
Soy tu Cactus.
Si me tocas sin permiso,
Te pincharé.
Estoy en ése estado,
Soy un Cactus.
Cuidado.

-Aldonza,
¿Y qué quieres decir?

Poeta,
Alejate.
No digas que no te avisé.
Espera,
Te lo escribiré.
Fín.
Un cactus pero con espinas retráctiles. Saludos cordiales, Aldonza.
 
El cactus puede crecer y hacerse majestuoso.
Pero necesita sal marina gorda, y sal del Himalaya, diluidas en abundante agua fresca.
Luego, los días de lluvia, el terreno se humedece. Se moja.
Y así, transcienden esas sales minerales, y los metales mono-atómicos, del Ormus o Manná egipcio:


Oro, rodio e iridio monoatómicos. Que rejuvenecen y atorgan mayor capacidad o volumen.
Luego por tanto, dicho cactus tendrá su propia varita mágica, con un nuevo discernimiento.
Quizá sea faraón, algún día.
Soy un hermoso y pequeño Cactus.
Riegame poco.
Buenos dias Nommeo
 

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