la recogió
protocolarmente afeitado
perfumado al borde de la homosexualidad
las uñas limadas camuflando la ansiedad nuestra de cada día
el cannabis tras las Ray-Ban
la pansa contenida en una telegráfica apnea
y para rematar
unos All Stars
que en combinación con el blazer
lo bendecían con un aura de treintañero curtido en el pop-rock
con apartamento propio
perro
y algún que otro mal habito poético.
él propuso una parrillada argentina
pero ella con su dieta
y una recién diagnosticada “intolerancia al chorizo”
se decantó por un Sushi Bar del Downtown…
20 millas después
él
luego de una agotadora esgrima con los palitos
posó tenedor en mano
más un exceso de wasabi dándole mandarria esófago abajo
para el odio a quemarropa
y las fotos fascistas
de varios hipters japonofílicos.
ya frente a algún reciclaje de Hollywood
él
con la seria sospecha de una ulcera post-wasabi
masticó varias palomitas de maíz transgénicas
se acercó con otros dos buches de Pepsi a su diabetes prometida
y justo cuando
un adolecente-millonario-excéntrico-cocainómano con aires de Brad Pitt
le decía “I love you” a una rubia, cuya desnudez recién ha sido hackeada
rompió el hielo
con un beso más francés que las tostadas
y un abrazo
en el que la actualizó sutilmente
sobre el clima de su entrepierna.
y así
mientras caminaban por el pasillo del Motel
ella dijo “mañana”
él respondió “por supuesto”,
ella lo cató con sus ojos de cordero
él se encogió de hombros, para ocultar su average de Caperucitas digeridas,
ella casi dice “te amo” en un muy vernáculo Español
él deseó una pastilla antiácida que le domesticara el wasabi…
y apenas cerraron la puerta
él
la empujó sobre el colchón
le levantó el vestido
rasgó los encajes
escupió entre sus nalgas
y la embistió sin más escalas
obviando la garganta que se rompía, a modo de banda sonora
…mientras él
solo pensaba
en lo mucho que cuesta
ser uno mismo.
protocolarmente afeitado
perfumado al borde de la homosexualidad
las uñas limadas camuflando la ansiedad nuestra de cada día
el cannabis tras las Ray-Ban
la pansa contenida en una telegráfica apnea
y para rematar
unos All Stars
que en combinación con el blazer
lo bendecían con un aura de treintañero curtido en el pop-rock
con apartamento propio
perro
y algún que otro mal habito poético.
él propuso una parrillada argentina
pero ella con su dieta
y una recién diagnosticada “intolerancia al chorizo”
se decantó por un Sushi Bar del Downtown…
20 millas después
él
luego de una agotadora esgrima con los palitos
posó tenedor en mano
más un exceso de wasabi dándole mandarria esófago abajo
para el odio a quemarropa
y las fotos fascistas
de varios hipters japonofílicos.
ya frente a algún reciclaje de Hollywood
él
con la seria sospecha de una ulcera post-wasabi
masticó varias palomitas de maíz transgénicas
se acercó con otros dos buches de Pepsi a su diabetes prometida
y justo cuando
un adolecente-millonario-excéntrico-cocainómano con aires de Brad Pitt
le decía “I love you” a una rubia, cuya desnudez recién ha sido hackeada
rompió el hielo
con un beso más francés que las tostadas
y un abrazo
en el que la actualizó sutilmente
sobre el clima de su entrepierna.
y así
mientras caminaban por el pasillo del Motel
ella dijo “mañana”
él respondió “por supuesto”,
ella lo cató con sus ojos de cordero
él se encogió de hombros, para ocultar su average de Caperucitas digeridas,
ella casi dice “te amo” en un muy vernáculo Español
él deseó una pastilla antiácida que le domesticara el wasabi…
y apenas cerraron la puerta
él
la empujó sobre el colchón
le levantó el vestido
rasgó los encajes
escupió entre sus nalgas
y la embistió sin más escalas
obviando la garganta que se rompía, a modo de banda sonora
…mientras él
solo pensaba
en lo mucho que cuesta
ser uno mismo.