Junior O.
Poeta asiduo al portal
Conocí un visionario de los ochenta.
Un partidario de la verdad.
Que en sus versos vertía inocencia.
Y en los lumbrales de la insolencia.
Sus ojos verdes decían no más.
No es ignorancia, es impotencia.
A la deriva de circunstancias.
De la inclemencia de sociedades,
que no respetan, naturaleza de la bohemia.
Vuelvo y repito, no es ignorancia, es impotencia.
Lloran a solas, sufren callados.
Y son juzgados por los demás.
Que no lo entienden , que no comprenden.
Cuando monedas demandan, mienten.
Cuando se acercan, ellos se van.
Porque le ignoran, es evidente
que su presencia, asco les da.
No tengan miedo, estén presente,
no es un reproche, es la verdad.
Un partidario de la verdad.
Que en sus versos vertía inocencia.
Y en los lumbrales de la insolencia.
Sus ojos verdes decían no más.
No es ignorancia, es impotencia.
A la deriva de circunstancias.
De la inclemencia de sociedades,
que no respetan, naturaleza de la bohemia.
Vuelvo y repito, no es ignorancia, es impotencia.
Lloran a solas, sufren callados.
Y son juzgados por los demás.
Que no lo entienden , que no comprenden.
Cuando monedas demandan, mienten.
Cuando se acercan, ellos se van.
Porque le ignoran, es evidente
que su presencia, asco les da.
No tengan miedo, estén presente,
no es un reproche, es la verdad.
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