Después de veinte minutos pensando en como puedo redactar lo que quiero comunicarte llegué a darme cuenta que solo encuentro palabras cuando no las necesito.
Tu poesía tiene relación directa con tu nick, algo que me sorprendió desde un segundo momento, porque en un primer momento no lo vi. Creo que me llamó más la atención tu foto, que también tiene una relación directa con tu escrito. Pero en la que te ves más linda que en el nick.
La poesía tiene un desorden propio de un poeta que no ha encontrado la forma de hacer a la forma. Perdoná que sea tan complicado, pero voy a tratar de ser más simple (la simplicidad requiere más palabras).
Yo soy un eterno poeta recién nacido, porque sinceramente me llama muy poco el escribir y el opinar en este foro, porque no encuentro muchos autores (nuevos o más experimentados) que realmente valgan la pena.
La mayoría parece que pelean con la poesía, o que la pasan por alto, creyendo que la poesía es una forma mística y casera de la alquimia y llenan sus versos de palabras relacionadas a lo mágico, a las hadas y la mitología de El Señor de los Anillos.
Sin embargo cada tanto uno encuentra una joya como vos en medio de todo esto.
Tenés la poesía, tenés el mensaje, tenés la necesidad de darle forma pero todavía no encontraste la forma de hacerlo. De poder controlar ese mensaje y hacerlo, no vistoso, sinó libre. No libre en el desorden como contrariedad de la estructura rígida de la métrica. Sinó más bien, lo suficientemente libre como para poder comunicar de una forma "complaciente" lo que querés decir.
Yo no puedo darte muchos consejos, la verdad un día me hizo click adentro de la cabeza y empecé a manejar yo a la poesía y no la poesía a mi. Creo que es una cuestión de practicar y hablar con gente que hace buena poesía (repito, no como yo).
Es un placer leerte. Me tomo el atrevimiento de dejarte una poesía que escribí en un momento más o menos parecido al tuyo. O al que yo pude deducir de tu poesía. Para que sirva como otra mirada a una situación similar.
Poesía triste
No te des por vencida
sobre mi cuarto menguante.
Cuando el cielo desnuda
la incertidumbre de las olas,
la oscura frialdad del aire
que suelta el cuerpo cuando va en caída,
el no vuelvas a casa tan tarde.
No te dejes caer
sobre mi cuarto de luna.
Es tan delgado que no sostiene
más que la luz que refleja.
Que se disuelve en una lágrima
por eso le evito mi llanto,
lo mantengo lejos de mi lluvia.