Algún día derramaré toda mi voz,
descarnados cuelgan jirones de silencio.
Es tiempo de que el escándalo de la libertad revele mi dádiva compleja,
de que la memoria y el presente se encastren con las piezas que les faltan.
No sólo será el decir quien cruce mis males, también mi extensión hurgadora reconocerá el tan de mí castigarme.
Resaltaré la impaciencia de los tiempos artificiales,
la efusión que parecía consagrada,
la convalecencia del heredado caos
las cuerdas internas de la dicente en su jaula.
Por una vez anunciaré lo que estaba dispuesto y se ha truncado.
Lu