nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Seré discípula del viento
allá en un cielo inhabitado,
en aquél aíre imaginario
donde las flores viven.
Galoparé sobre cerros de luz
como el viento grande
fundiendose sobre el pecho del cielo,
vagaré por los senderos del alba
rozando los ojos del sol.
Seré la estrella de brillo azulado
destilando paz, como hilos de agua
desplegando primaveras,
me vestiré de aíre y coronaré los sueños
danzaré por los pasillos de lo etéreo,
custodiada por la fina pureza de la nada.
Seré discípula del viento
y aislada en su gran silencio,
resguardaré mi alma del lamento.
NUNA.
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