Hoover White
Poeta adicto al portal
Que silente la noche:
sus grillos y sus estrellas,
y las aceitunas verdes
que apenas se ven caer
en lo llano de mi campo.
Siento en mi piel un vahaje
de un tibio oriente altivo,
y me quedo tan inerte
como una caña de pescar;
pescando la locura vehemente
que por estos lares se pasea
tan furtivamente como los sátiros.
Así, se va la hiel corroyente
de ámbito en ámbito
viendo las ciruelas madurar,
a vástagos de plantas aflorar
y a mi dolorosa pena arcana
convertirse en miel, en la gris
y blanca metamorfosis humana.
Última edición: