Sería fantástico levantarme un día
y encontrar que algo ha cambiado,
que las calles ya no están revueltas,
que la paz por fin ha triunfado;
sería fantástico levantarme un día
y sentir el aire más depurado,
que en cierto modo el hambre
para todos se había saciado;
sería fantástico levantarme un día
y escuchar música en el rellano,
que las flores adornaran el camino
y las montañas fueran de nuevo llano;
sería fantástico levantarme un día
y ver el mapa en un solo tramo,
que la libertad volvía a su reino
y ese reino estaba en mi mano;
sería fantástico levantarme un día
pero todos los que me levanto
encuentro el mismo libro abierto,
en el mismo capítulo enquistado.