Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sevilla, rasgueando la guitarra
con mil piropos de lunares juega
de colores y aromas se perfuma
la alegría por sus calles se pasea.
El Guadalquivir la acaricia y baña
y la viste de novia en primavera
con tules de azahares la engalana
de naranjos que crecen en su ribera
Y Sevilla con rezos se abanica
y va atrapando al viento entre sus rejas
su semblante se vuelve doloroso
con los ecos sonoros de saetas
Mantillas de encajes son sus calles
que acogen rincones en cantados
donde la cal y la piedra son los versos
de Bécquer, de Cernuda y Machado.