licprof
Poeta fiel al portal
Rock puede ser bailando en el boliche llamado museo rock
(¿museo rock? què nombre màs raro, ¿què tendrà que ver el rock con un museo?)
o sino en lugares como escuelas (por la noche) la escuela de noche, museo
rock. En fin, bailando rock con las pendejas màs hermosas y con las jovatas
màs lindas de aquellos lugares: dando vueltas y vueltas sin parar y locamente
descerebrados y màs o menos pulcros; las pendejas hermosas con sus faldas, en sus
vestidos floreados, con sus musculosas o remeras que les remarcan sus tetitas, sus
pezones: girando y tirando pasos, figuras de baile o penales, en fin, bailando sin parar!
Droga, a veces: nevados en medio del baile y los bailarines husmeando, olfateando esa
marihuana sabrosa, mi novia de entonces, bellamente rockera y drogadicta: Alejandra,
una piba pierna, una mina gamba, que volvìa relocos a los turritos, con sus ojos verdes
y su pelo rojo como una llamarada roja y fugaz. O bailàbamos tango en La Viruta o en Grisel
al comienzo del baile, cuando no habìa nadie en la pista y tenìamos toda la pista para
nosotros 2 (una novela de Nèstor Sànchez) y encima entràbamos gratarola a esa hora.
(¿museo rock? què nombre màs raro, ¿què tendrà que ver el rock con un museo?)
o sino en lugares como escuelas (por la noche) la escuela de noche, museo
rock. En fin, bailando rock con las pendejas màs hermosas y con las jovatas
màs lindas de aquellos lugares: dando vueltas y vueltas sin parar y locamente
descerebrados y màs o menos pulcros; las pendejas hermosas con sus faldas, en sus
vestidos floreados, con sus musculosas o remeras que les remarcan sus tetitas, sus
pezones: girando y tirando pasos, figuras de baile o penales, en fin, bailando sin parar!
Droga, a veces: nevados en medio del baile y los bailarines husmeando, olfateando esa
marihuana sabrosa, mi novia de entonces, bellamente rockera y drogadicta: Alejandra,
una piba pierna, una mina gamba, que volvìa relocos a los turritos, con sus ojos verdes
y su pelo rojo como una llamarada roja y fugaz. O bailàbamos tango en La Viruta o en Grisel
al comienzo del baile, cuando no habìa nadie en la pista y tenìamos toda la pista para
nosotros 2 (una novela de Nèstor Sànchez) y encima entràbamos gratarola a esa hora.
Última edición: