jmacgar
Poeta veterano en el portal
El amor sanador
No sé como decirte que te amo;
acaso te compare con la sal
que sazonó mi vida y de la cólera
del mar me liberó cuando sin vela
navegaba sin rumbo hacia mi fin
tan lleno de agonías y tensión.
Pudo arruinar mi vida la tensión,
pues era yo el esclavo de ese amo
pero tal situación llegó a su fin;
cuando te conocí dijiste ¡sal!
y dejé de pasar noches en vela,
y alejose de mí por fin la cólera.
Cuando me viste enfermo con el cólera,
en estado febril y sin tensión,
te quedaste a mi vera, haciendo vela;
es por esa razón por la que te amo,
por esa bondad tuya y por tu sal
que a mis males y penas dieron fin.
Mi libertad contigo vi por fin,
tu supiste alejar de mí la cólera;
como una sanadora, al decir ¡sal!,
alejaste de mi cualquier tensión
y es por eso mi amor que tanto te amo,
pues eres tú la llama de mi vela,
la que pasabas noches siempre en vela,
con ojos bien abiertos con el fin
de librarme del mal; por eso te amo,
pues sacaste de mí aquella cólera
y la enfermiza y tan fatal tensión
que amargaban mi vida, ya sin sal.
Tienes tanta bondad y tanta sal
que has sido como el viento de mi vela,
reconvertiste toda mi tensión
y, soltando cadenas, puse fin
a mi rabia callada y a mi cólera;
por ti no soy esclavo, estoy sin amo.
Dijiste ¡huye del amo, corre , sal,
de su cólera vete viento en vela,
libérate por fin de esa tensión!
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