supersoulazul
Poeta recién llegado
Estructura
Seis estrofas de seis versos.
Seis palabras finales fijas, organizadas según la rotación sextinal clásica.
Tornada final como clausura formal del sistema.
Superposición de un segundo sistema estructural: repetición de otras seis palabras nucleares ubicadas de forma recurrente en la zona inicial o medial del verso, entre la segunda y la sexta sílaba.
Este segundo dispositivo genera un contrapunto rítmico y semántico interno, independiente del sistema de finales, sin interferir con la canonicidad de la sextina.
Justificación de la innovación
La propuesta no sustituye ni flexibiliza la forma tradicional, sino que la amplía desde su interior mediante una regla adicional clara y replicable. La tornada final reúne ambos sistemas, cerrando el ciclo completo de repetición. De este modo, el poema plantea una variante clásica ampliada, en la que la innovación formal se fundamenta en la continuidad estructural de la tradición.
Fe inagotable
Sendero, sol, milagro, luz divina,
abrazo, compasión, quimera y canto.
Señor del tiempo, Dios, Padre supremo,
hijo de madre y reina inmaculada,
espíritu inmortal e inagotable,
hacedor de la vida y de la muerte.
Amparo y compasión frente a la muerte,
junto a María, madre en voz divina,
imprimen vida y gloria inagotable
con música inmortal. ¡Qué bello canto!
Mi tiempo es tuyo, madre inmaculada,
gestora del milagro más supremo.
Madre del sol y del candor supremo,
inmortal es mi fe frente a la muerte.
Por tu milagro, madre inmaculada,
por tu tiempo, Señor de la divina
redención, hecha vida vuelvo al canto,
envuelto en compasión inagotable.
Inmortal es mi gozo, inagotable.
Hoy que el tiempo del rey del son supremo,
compasión me convida con su canto.
¡Que la vida no acaba con la muerte!
El milagro comienza en la divina
mirada de la madre inmaculada.
Madre del tiempo, calma inmaculada,
dueña de vida y temple inagotable,
madre de amor, de flor de luz divina,
del milagro sagrado: el Dios supremo,
el Dios de compasión que con la muerte
nuestra esencia inmortal transforma en canto.
A la vida en tu vientre aquí le canto.
Tu milagro hoy me viste. ¡Inmaculada!
Mi morada inmortal no asila muerte,
solo una compasión inagotable.
Madre, misión y abrigo del supremo
tiempo de Dios, razón de luz divina.
¡Divina redención, a ti te canto!
Supremo Padre y madre inmaculada,
mi inagotable fe vence mi muerte.
Seis estrofas de seis versos.
Seis palabras finales fijas, organizadas según la rotación sextinal clásica.
Tornada final como clausura formal del sistema.
Superposición de un segundo sistema estructural: repetición de otras seis palabras nucleares ubicadas de forma recurrente en la zona inicial o medial del verso, entre la segunda y la sexta sílaba.
Este segundo dispositivo genera un contrapunto rítmico y semántico interno, independiente del sistema de finales, sin interferir con la canonicidad de la sextina.
Justificación de la innovación
La propuesta no sustituye ni flexibiliza la forma tradicional, sino que la amplía desde su interior mediante una regla adicional clara y replicable. La tornada final reúne ambos sistemas, cerrando el ciclo completo de repetición. De este modo, el poema plantea una variante clásica ampliada, en la que la innovación formal se fundamenta en la continuidad estructural de la tradición.
Fe inagotable
Sendero, sol, milagro, luz divina,
abrazo, compasión, quimera y canto.
Señor del tiempo, Dios, Padre supremo,
hijo de madre y reina inmaculada,
espíritu inmortal e inagotable,
hacedor de la vida y de la muerte.
Amparo y compasión frente a la muerte,
junto a María, madre en voz divina,
imprimen vida y gloria inagotable
con música inmortal. ¡Qué bello canto!
Mi tiempo es tuyo, madre inmaculada,
gestora del milagro más supremo.
Madre del sol y del candor supremo,
inmortal es mi fe frente a la muerte.
Por tu milagro, madre inmaculada,
por tu tiempo, Señor de la divina
redención, hecha vida vuelvo al canto,
envuelto en compasión inagotable.
Inmortal es mi gozo, inagotable.
Hoy que el tiempo del rey del son supremo,
compasión me convida con su canto.
¡Que la vida no acaba con la muerte!
El milagro comienza en la divina
mirada de la madre inmaculada.
Madre del tiempo, calma inmaculada,
dueña de vida y temple inagotable,
madre de amor, de flor de luz divina,
del milagro sagrado: el Dios supremo,
el Dios de compasión que con la muerte
nuestra esencia inmortal transforma en canto.
A la vida en tu vientre aquí le canto.
Tu milagro hoy me viste. ¡Inmaculada!
Mi morada inmortal no asila muerte,
solo una compasión inagotable.
Madre, misión y abrigo del supremo
tiempo de Dios, razón de luz divina.
¡Divina redención, a ti te canto!
Supremo Padre y madre inmaculada,
mi inagotable fe vence mi muerte.
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