Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal

¿Acaso eras tan vagabundo
como yo,
o como mi perro sin orejas?
Acaso tan loco
para decir tantas verdades,
para olisquear en el humo sucio
que no hay tambores
sin el resuello del diablo atrás,
que no hay más muertos
que los pieles rojas que no fuimos.
Es imposible tocar tu mirada
detrás de esa ventana,
y sentir esa inyección incómoda
augusta,
volviéndome loco en las madrugadas.
Mi perro tiene frío
y ya encontró sus orejas
tras las cuatro paredes
de su propio manicomio.
No, no tienes a nadie ahora,
¿quién podría tener a alguien
en sus restos?
¿Cómo podrías tener tanto preso
en tus poemas?
Tanto reo de sí mismo,
tanto pájaro sin augurio
entre su sombra.
¿Quién se llevará tus palabras
con el humo espantoso de las chimeneas
que un ministerio sin presupuesto
clausuró esta noche?
De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
DERECHOS DE AUTOR PROTEGIDOS POR LEY
Propiedad de la imagen: Jot Down Cultural Magazine