Si acaso fuese yo la primavera,
la flor que da perfume a tu jardín,
quisiera renacer, ser la primera
madrugada con aromas de jazmín.
Si acaso oyera yo tu voz temprana
rompiendo el aire tibio del albor,
sería luz danzando en tu ventana,
sería brisa despertando al sol.
Y si en tus manos hallo mi destino,
como un suspiro que nunca quiere huir,
seré el temblor que adorna tu camino,
seré el instante eterno de sentir.
Si al pronunciar mi nombre te estremece,
como se tiembla al paso de la luna,
seré murmullo suave que florece,
seré tu sombra fiel, seré tu cuna.
Si acaso el tiempo hiere tus latidos
Y el mundo te abandona en su vaivén,
seré el refugio de tus sueños idos,
la voz que vuelve siempre, siempre al bien.
Y si la noche en lágrimas te envuelve,
vendré a tu lado, claro como el día,
pues cuando el alma llama no se absuelve,
la luz del corazón nunca se enfría.
la flor que da perfume a tu jardín,
quisiera renacer, ser la primera
madrugada con aromas de jazmín.
Si acaso oyera yo tu voz temprana
rompiendo el aire tibio del albor,
sería luz danzando en tu ventana,
sería brisa despertando al sol.
Y si en tus manos hallo mi destino,
como un suspiro que nunca quiere huir,
seré el temblor que adorna tu camino,
seré el instante eterno de sentir.
Si al pronunciar mi nombre te estremece,
como se tiembla al paso de la luna,
seré murmullo suave que florece,
seré tu sombra fiel, seré tu cuna.
Si acaso el tiempo hiere tus latidos
Y el mundo te abandona en su vaivén,
seré el refugio de tus sueños idos,
la voz que vuelve siempre, siempre al bien.
Y si la noche en lágrimas te envuelve,
vendré a tu lado, claro como el día,
pues cuando el alma llama no se absuelve,
la luz del corazón nunca se enfría.
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