- Mira a este ciego:
que lo mires,
acaso ¿no es un milagro?
Mira a este paralítico:
que tú camines,
acaso ¿no es extraordinario?
Mira a este leproso:
que tengas limpia la piel,
acaso ¿no es admirable?
Mira a este sordomudo:
que tú hables,
acaso ¿no es un prodigio?
Mira a estos enfermos:
que tú estés sano,
acaso ¿no eres un afortunado?
Mira ese féretro que llevan:
que tú aún vivas y respires,
¿no es como para agradecer?
- Si estás vivo y sano,
repara en el bienestar que sientes,
en la armonía que se realiza en ti,
en el equilibrio de tu ser,
en la función de cada uno de tus sentidos,
siente el palpitar de tu corazón,
escucha tu respiración,
sigue tus pensamientos,
experimenta tus emociones,
entonces, alégrate, festeja,
goza, ríe,
¡llora de felicidad¡
que lo mires,
acaso ¿no es un milagro?
Mira a este paralítico:
que tú camines,
acaso ¿no es extraordinario?
Mira a este leproso:
que tengas limpia la piel,
acaso ¿no es admirable?
Mira a este sordomudo:
que tú hables,
acaso ¿no es un prodigio?
Mira a estos enfermos:
que tú estés sano,
acaso ¿no eres un afortunado?
Mira ese féretro que llevan:
que tú aún vivas y respires,
¿no es como para agradecer?
- Si estás vivo y sano,
repara en el bienestar que sientes,
en la armonía que se realiza en ti,
en el equilibrio de tu ser,
en la función de cada uno de tus sentidos,
siente el palpitar de tu corazón,
escucha tu respiración,
sigue tus pensamientos,
experimenta tus emociones,
entonces, alégrate, festeja,
goza, ríe,
¡llora de felicidad¡