Évano
Libre, sin dioses.
Una salamandra en la pared,
el sabor del café de la mañana,
el sol abrasando mediodías,
y el eco de los pasos que se pierden
por la arena de una playa solitaria.
La salamandra que prosigue como estatua,
el humo del café de la comida,
escribir en un papel que no se palpa
sobre historias que parecen de cartón.
Es un mundo que rodea indiferencia:
cien mil muertos en la cuna de los hombres,
esa Siria que reparten los diablos;
los tiranos que se mueren en sus camas,
los millones de cadáveres pisados
en las selvas del oriente más cercano;
los USA son grandes por las matanzas de la gente;
y esos chinos comunistas que pagan la salud
y unos versos que no sirven para nada.
Y todo esto en un planeta diminuto:
si te sientas en anillos de Saturno
y miras esta Tierra que es un grano
de playa infinita de este cosmos.
Si un extraterrestre nos mirara
cómo masticamos y generamos tanta carne
con todas las especies de animales...
¿Qué pensarías tú si fueras un extraterrestre?
el sabor del café de la mañana,
el sol abrasando mediodías,
y el eco de los pasos que se pierden
por la arena de una playa solitaria.
La salamandra que prosigue como estatua,
el humo del café de la comida,
escribir en un papel que no se palpa
sobre historias que parecen de cartón.
Es un mundo que rodea indiferencia:
cien mil muertos en la cuna de los hombres,
esa Siria que reparten los diablos;
los tiranos que se mueren en sus camas,
los millones de cadáveres pisados
en las selvas del oriente más cercano;
los USA son grandes por las matanzas de la gente;
y esos chinos comunistas que pagan la salud
y unos versos que no sirven para nada.
Y todo esto en un planeta diminuto:
si te sientas en anillos de Saturno
y miras esta Tierra que es un grano
de playa infinita de este cosmos.
Si un extraterrestre nos mirara
cómo masticamos y generamos tanta carne
con todas las especies de animales...
¿Qué pensarías tú si fueras un extraterrestre?