Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Si me pierdo en tu palabra ...
... percibo un imperturbable olor a soledad en la plenitud del vacío que he dejado de mirar, tus frases alimentan la quietud del aire sobre los hombros, variando el transcurso de los pensamientos hacia una manera lejana de encontrarte. Puedo imaginar el peso de las palabras apoyándose en la niebla y cómo va tomando las diferentes tonalidades de tu rostro, concluyendo en una propuesta: ¿Me quieres escuchar?
Estoy sentado sobre el brillo que tendrán otros ojos al oírte; descubro ese silencio que conmueve y me aquieto para escucharte. Sé que tu nostalgia gravita en la intuición de aquellos olores de la infancia, en el borrado de tus huellas, en el recuerdo de aquella niñez que se parece a tu silencio. Es gracioso tocar con los ojos el sonido de tu voz, es olor, es luz donde otros serían azar, pero tus manos huelen a frío. Estar solo contigo es diferente.
Qué impresionante silencio en el exacto lugar donde tu voz reclama ese sonido orgulloso que va gustándose al hablar, en ese bello y justo momento cuando sacas fuera tus rosas, tu personalidad, destreza y sentimiento.
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