AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Si me ven por la calle,
no me llamen poeta
solo soy un simple
trapacero de letras.
Mi oficio,
amparar las palabras
que ustedes no quieren y desechan.
Busco versos abandonados,
para darles un nuevo propósito y destino,
a cualquier papel desechado,
o los restos de aquellos
que quedaron en la papelera sepultados.
Recojo muchas palabras asustadas,
escondidas del bullicio y la prisa
esas que ustedes dejan tiradas,
y como no miran por la acera, las pisan.
Les doy mimo y aliento,
las limpio,
por fuera y por dentro;
caricias y papel,
y un poco de pan con tinta.
Un pequeño hogar al fin y al cabo,
y me da alegría cuando las veo felices
saltando de un libro a otro.
Las devuelvo al mundo
disfrazadas de otras letras,
Belleza, Naturaleza,
Deseo o Destino;
y si me lo puedo permitir,
de Amor y Melancolía,
son de las que más rápido me libro
y también salen adelante sin compañía.
Reciclo palabras para que ustedes
les den otra oportunidad
y yo, de paso, me gano un sustento.
Así, que si me ven por la calle,
no me llamen poeta,
que no sé rimar sin tropezarme
y nada guardo para mí.
Nunca miento.
Soy solo un soñador anónimo,
un vagabundo sin transcendencia
que busca refugio para sus versos.
no me llamen poeta
solo soy un simple
trapacero de letras.
Mi oficio,
amparar las palabras
que ustedes no quieren y desechan.
Busco versos abandonados,
para darles un nuevo propósito y destino,
a cualquier papel desechado,
o los restos de aquellos
que quedaron en la papelera sepultados.
Recojo muchas palabras asustadas,
escondidas del bullicio y la prisa
esas que ustedes dejan tiradas,
y como no miran por la acera, las pisan.
Les doy mimo y aliento,
las limpio,
por fuera y por dentro;
caricias y papel,
y un poco de pan con tinta.
Un pequeño hogar al fin y al cabo,
y me da alegría cuando las veo felices
saltando de un libro a otro.
Las devuelvo al mundo
disfrazadas de otras letras,
Belleza, Naturaleza,
Deseo o Destino;
y si me lo puedo permitir,
de Amor y Melancolía,
son de las que más rápido me libro
y también salen adelante sin compañía.
Reciclo palabras para que ustedes
les den otra oportunidad
y yo, de paso, me gano un sustento.
Así, que si me ven por la calle,
no me llamen poeta,
que no sé rimar sin tropezarme
y nada guardo para mí.
Nunca miento.
Soy solo un soñador anónimo,
un vagabundo sin transcendencia
que busca refugio para sus versos.