Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi corazón se atosiga
-cuesta tras cuesta le cuesta-,
siente torva la floresta
y precaria aquella viga.
La extrañeza lo castiga
y al desamparo se entrega
pues mi víscera no llega
a superar tal fatiga.
Mudo le late el latido
cuando le ciega la duda;
la ceguera no le ayuda
en cardiaco cometido.
Como rito preferido
sigue escondiéndome el cielo:
mi corazón pone velo
a lo que brilla escondido…
si muerto yace tendido
entre la Nada y el suelo.
-cuesta tras cuesta le cuesta-,
siente torva la floresta
y precaria aquella viga.
La extrañeza lo castiga
y al desamparo se entrega
pues mi víscera no llega
a superar tal fatiga.
Mudo le late el latido
cuando le ciega la duda;
la ceguera no le ayuda
en cardiaco cometido.
Como rito preferido
sigue escondiéndome el cielo:
mi corazón pone velo
a lo que brilla escondido…
si muerto yace tendido
entre la Nada y el suelo.