Algarargu
Poeta recién llegado
Perezco
pues ignoro
como volver a respirar
más lo he intentado todo
salvo olvidar:
el otoño de tus ojos
vivos y marchitos
o la rota cristaleda
de tu corazón de sal.
Los símbolos de esta,
nuestra edad perdida,
se derraman agonizantes
como aquella lágrima solitaria
que este esperpéntico mundo
despreció y olvidó ya.
No hay instante ni pérdida
que en mis venas no colapse
pues para este corazón moribundo
en este tiempo marchito
no existe más que el presente
para amordazar estos segundos
que cual fuente se derraman
y perecen.
¿Pero cómo soportar esta agonía
si mi fracaso es evidente,
si no soy más que un fallo
para ti que eres
la eterna inspiración
de mi dios Apolo
siendo yo un simple mortal
adherido a tu decoro?
Así que dime,
si no hay futuro ajeno
a la desaparición,
si murió el amor,
¿hay alguna escapatoria?
Porque creo que no.
Y yo te quiero
aunque intento dejar de hacerlo
pues no soy la solución
a los enigmas que hoy
te corroen por dentro.
Y tú,
lejos de odiarme,
crees poder salvarme
cuando sin ti
no hay nada que salvar.
Estas marcas tan profundas
heredadas de un ardor
tan intenso y adverso
nos arrasan cual tornado
pues no hay sentido
en las letras de mi nombre
que no sea el de formar
poesía con el tuyo.
Mas todas estas mentiras
que acunan a este miserable
sólo conocen la verdad
que tus manos no quieren darle.
Por ello
y por tanto deambular
en el vacío de tu recuerdo
no quedan porqués en la memoria
que me nieguen que estoy muerto.
Lo peor de todo
es que no creo que nunca
llegues a entenderlo...
Son mil horizontes
los que separan hoy
tus sueños de los míos
aunque tan sólo unos centímetros
separen nuestros cuerpos.
Así que dime,
si mi cielo torna en ocre,
si murió el amor,
¿hay alguna escapatoria?
Porque creo que no...
pues ignoro
como volver a respirar
más lo he intentado todo
salvo olvidar:
el otoño de tus ojos
vivos y marchitos
o la rota cristaleda
de tu corazón de sal.
Los símbolos de esta,
nuestra edad perdida,
se derraman agonizantes
como aquella lágrima solitaria
que este esperpéntico mundo
despreció y olvidó ya.
No hay instante ni pérdida
que en mis venas no colapse
pues para este corazón moribundo
en este tiempo marchito
no existe más que el presente
para amordazar estos segundos
que cual fuente se derraman
y perecen.
¿Pero cómo soportar esta agonía
si mi fracaso es evidente,
si no soy más que un fallo
para ti que eres
la eterna inspiración
de mi dios Apolo
siendo yo un simple mortal
adherido a tu decoro?
Así que dime,
si no hay futuro ajeno
a la desaparición,
si murió el amor,
¿hay alguna escapatoria?
Porque creo que no.
Y yo te quiero
aunque intento dejar de hacerlo
pues no soy la solución
a los enigmas que hoy
te corroen por dentro.
Y tú,
lejos de odiarme,
crees poder salvarme
cuando sin ti
no hay nada que salvar.
Estas marcas tan profundas
heredadas de un ardor
tan intenso y adverso
nos arrasan cual tornado
pues no hay sentido
en las letras de mi nombre
que no sea el de formar
poesía con el tuyo.
Mas todas estas mentiras
que acunan a este miserable
sólo conocen la verdad
que tus manos no quieren darle.
Por ello
y por tanto deambular
en el vacío de tu recuerdo
no quedan porqués en la memoria
que me nieguen que estoy muerto.
Lo peor de todo
es que no creo que nunca
llegues a entenderlo...
Son mil horizontes
los que separan hoy
tus sueños de los míos
aunque tan sólo unos centímetros
separen nuestros cuerpos.
Así que dime,
si mi cielo torna en ocre,
si murió el amor,
¿hay alguna escapatoria?
Porque creo que no...