Si no tuviera el corazón para medir,
el breve dolor que perturba tu mirada.
Si te mirara a los ojos, si ver nada;
pobre poeta, ¿qué habría de escribir?
el breve dolor que perturba tu mirada.
Si te mirara a los ojos, si ver nada;
pobre poeta, ¿qué habría de escribir?
Si no tuviera el alborozo de sentir,
cuando el gorrión me pinte la mañana.
Si no escuchara cuando llaman las campanas,
pobre poeta,¿qué habría de decir?
cuando el gorrión me pinte la mañana.
Si no escuchara cuando llaman las campanas,
pobre poeta,¿qué habría de decir?
Si no tuviera la ternura de reir,
cuando la risa del niño me abrazara.
Y una mueca de desdén, fuera mi cara,
pobre poeta, ¿qué habría de transmitir?
cuando la risa del niño me abrazara.
Y una mueca de desdén, fuera mi cara,
pobre poeta, ¿qué habría de transmitir?
Si no tuviera el orgullo de existir,
en un pueblo donde canta y llora el sauce.
Donde hay un río que lleva con su cauce,
la algarabía de llegar, o de partir.
en un pueblo donde canta y llora el sauce.
Donde hay un río que lleva con su cauce,
la algarabía de llegar, o de partir.
Si no tuviera la nostalgia de insistir,
tratando de aprender en lo más viejo.
buscando en el pasado algún reflejo,
alguna huella, un rumbo que seguir.
tratando de aprender en lo más viejo.
buscando en el pasado algún reflejo,
alguna huella, un rumbo que seguir.
Si no tuviera el afán de compartir,
mesa, vino, pan, pájaro y trigo.
Si no tuviera el hombro de un amigo,
para apoyarme cuando tenga que sufrir.
mesa, vino, pan, pájaro y trigo.
Si no tuviera el hombro de un amigo,
para apoyarme cuando tenga que sufrir.
Si no tuviera la conciencia de advertir,
con la pancarta de versos que aún me queda,
y vendiera sin pudor, por tres monedas,
este ropaje que tomé, para vestir.
con la pancarta de versos que aún me queda,
y vendiera sin pudor, por tres monedas,
este ropaje que tomé, para vestir.
Si no tuviera libertad para elegir,
a quién brindar mi verso, cada día,
y no creyera mas en la alegría
de ser felíz, tán solo con servir.
a quién brindar mi verso, cada día,
y no creyera mas en la alegría
de ser felíz, tán solo con servir.
Si no tuviera la ilusión para vivir,
y una luz de indiferencia me cegara.
Si silenciado algún día me encontraras,
pobre poeta...¡mejor sería morir!
y una luz de indiferencia me cegara.
Si silenciado algún día me encontraras,
pobre poeta...¡mejor sería morir!
Marino Fabianesi
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