Si las paredes hablaran de nuestros secretos
contarían las más inmensas alegrías
relatarían con dolor profundas tristezas
y mil y una estupidez acumuladas.
Si nuestras mentes se leyeran
cuantos fraudes cometeríamos
en nombre del amor o del odio
validados por el miedo de realidad.
Si nuestra piel hablara en cada roce vivido
cuantas sensaciones saldrían a flote
esas que yacen sepultadas en el orgullo
de no querer reconocer un “te quiero “.
Si nuestros ojos reflejaran nuestra verdad
se proyectarían escenas más acordes
con esos sentimientos atrapados en corazas
y en laberintos suntuosos de prepotencia.
Si solo fuéramos honestos y sensibles
cuantos miles de te quiero nacerían
las sonrisas se multiplicarían en un sinfín
y nuestros besos rodarían uno tras otro ....
contarían las más inmensas alegrías
relatarían con dolor profundas tristezas
y mil y una estupidez acumuladas.
Si nuestras mentes se leyeran
cuantos fraudes cometeríamos
en nombre del amor o del odio
validados por el miedo de realidad.
Si nuestra piel hablara en cada roce vivido
cuantas sensaciones saldrían a flote
esas que yacen sepultadas en el orgullo
de no querer reconocer un “te quiero “.
Si nuestros ojos reflejaran nuestra verdad
se proyectarían escenas más acordes
con esos sentimientos atrapados en corazas
y en laberintos suntuosos de prepotencia.
Si solo fuéramos honestos y sensibles
cuantos miles de te quiero nacerían
las sonrisas se multiplicarían en un sinfín
y nuestros besos rodarían uno tras otro ....