BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si tú cantas
yo canto, y tengo
el pecho alegre, desbarbado,
conquistando antiguos
zaguanes y alegrías inversas.
Si tú cantas
mi canto se hace innúmero,
febril, desnudado, con tanta
tibia amenaza de rayos y de espuelas.
Si tú cantas
yo canto, bajo el dintel
idéntico al polvo exacto
de la muerte de tu madre,
veterana, impalpable, desconocida.
Si tú cantas
mi cuerpo se alza,
y observa el envés
del paraíso con su eterna
amistad de pájaros y conversaciones.
Si tú cantas
rústicas letras surgen
del delirio musical que propones:
madre, tan honda como un pozo
de estrellas.
©
yo canto, y tengo
el pecho alegre, desbarbado,
conquistando antiguos
zaguanes y alegrías inversas.
Si tú cantas
mi canto se hace innúmero,
febril, desnudado, con tanta
tibia amenaza de rayos y de espuelas.
Si tú cantas
yo canto, bajo el dintel
idéntico al polvo exacto
de la muerte de tu madre,
veterana, impalpable, desconocida.
Si tú cantas
mi cuerpo se alza,
y observa el envés
del paraíso con su eterna
amistad de pájaros y conversaciones.
Si tú cantas
rústicas letras surgen
del delirio musical que propones:
madre, tan honda como un pozo
de estrellas.
©