Jose A. Barros
Poeta recién llegado
Si eres el agua que salvaje nace
y el manantial que sin permiso brota,
levantaré los firmes acueductos
que conduzcan tus besos a mi boca.
Si eres el río que del monte surge
y por las cataratas te desbocas,
te calmaré con húmedas caricias
mientras, camino al mar, la estanca colmas.
Si serpenteas libre por los valles
constante, errática, sombría y sola;
te acercaré a la fuente de la plaza
y regarás de abrazos toda Roma.
Si eres el mar que brama en la tormenta
erguida entre las crestas espumosas,
me acercaré a la playa clandestino
porque a Neptuno robaré las olas.
Si eres la lluvia buscaré tu abrazo
yendo desnudo a recibir las gotas,
y vivirás eterna aquí en mis ojos
cuando tu ausencia acusan y te lloran.
Jose A. Barros
y el manantial que sin permiso brota,
levantaré los firmes acueductos
que conduzcan tus besos a mi boca.
Si eres el río que del monte surge
y por las cataratas te desbocas,
te calmaré con húmedas caricias
mientras, camino al mar, la estanca colmas.
Si serpenteas libre por los valles
constante, errática, sombría y sola;
te acercaré a la fuente de la plaza
y regarás de abrazos toda Roma.
Si eres el mar que brama en la tormenta
erguida entre las crestas espumosas,
me acercaré a la playa clandestino
porque a Neptuno robaré las olas.
Si eres la lluvia buscaré tu abrazo
yendo desnudo a recibir las gotas,
y vivirás eterna aquí en mis ojos
cuando tu ausencia acusan y te lloran.
Jose A. Barros
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