Mariela Marianetti
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si voy al mar
no sólo ante mi vista el mundo se transforma:
yo cambio también inevitablemente.
Ante la dura inmensidad del océano
la tierra es una isla
que en nubes de colapso y tardes de arlequín
bajo la brisa cálida
hace del cielo el agua inconsistente,
y el agua es una estrella
que se colgó del cielo
y pule con sus olas
el diamante del mar.
En esa subversión de la existencia
yo, con nombre y apellido y una historia,
habitante de un lugar de tierra adentro,
ya no soy el que fui:
soy un eclipse,
soy esta sombra,
una conjunción reflejada
en ojos y sentidos y memoria
de cielo, tierra y agua.
Si voy al mar
ya no soy quien he sido.
Un poema precioso y muy certero, cuando uno tiene la fortuna de ir al mar es como recibir un bàlsamo en el alma. Lo siento asì ya que vivo rodeada de montañas. Ir al mar es una transformaciòn, una liberaciòn, no sè, como que se recibe una carga extra de energìa.
Un gusto conocer tus versos.
Cordiales saludos desde Argentina