Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Si yo me abandonara a recordar
igual que se abandona la música al pacto del intérprete
o como se abandona la hoja al sello de la lluvia,
mi voz no sería la misma, pero sí su desnudez.
Estoy cansado de trazar el rumbo de mi mirada
en los amaneceres salvajes
y en los silencios despiadados de las lágrimas.
A veces me he vestido con ellas cada noche;
otras veces dejé su soledad en el paisaje
y se convirtió en un retrato de sombras indecisas.
Si yo me abandonara a recordar,
no te describiría a ti, pensativos los dos,
sobre el vacío desnudo de los sueños.
¡No! Si yo me abandonara a recordar,
me descubriría a mí mismo con otros ojos cercanos a los míos,
heridos también por un manto de lágrimas intermitentes.
¡Ay! Si yo me abandonara recordar,
no recordaría nada tal y como era
porque yo mismo soy un recuerdo más.
© Abraham Ferreira Khalil
igual que se abandona la música al pacto del intérprete
o como se abandona la hoja al sello de la lluvia,
mi voz no sería la misma, pero sí su desnudez.
Estoy cansado de trazar el rumbo de mi mirada
en los amaneceres salvajes
y en los silencios despiadados de las lágrimas.
A veces me he vestido con ellas cada noche;
otras veces dejé su soledad en el paisaje
y se convirtió en un retrato de sombras indecisas.
Si yo me abandonara a recordar,
no te describiría a ti, pensativos los dos,
sobre el vacío desnudo de los sueños.
¡No! Si yo me abandonara a recordar,
me descubriría a mí mismo con otros ojos cercanos a los míos,
heridos también por un manto de lágrimas intermitentes.
¡Ay! Si yo me abandonara recordar,
no recordaría nada tal y como era
porque yo mismo soy un recuerdo más.
© Abraham Ferreira Khalil
Última edición: