manuel prol
Poeta asiduo al portal
¿Recuerdas cuando el tiempo era aún eterno
en las frases de amor que pronunciábamos?
Era "siempre" un adverbio
mil veces repetido.
¿Me querrás? -preguntabas-
Siempre, respondía sin medir
la inmensa inmensidad de esta palabra.
¡Y sé que no mentía!
Nos amábamos ciegos,
inventando caricias,
engrasando los goznes del deseo
una noche tras otra,
un día y otro día,
sin sopesar siquiera
la cruel incertidumbre del mañana
ignorando los posos que el hastío
de gestos y palabras repetidas,
de cuerpos ya sabidos,
va dejando en el alma y la pervierte,
pudriendo la memoria del futuro.
Hoy
(¡Que corto fue lo eterno!)
se nos ha roto el tiempo entre las manos
y yace fragmentado, ya sin brillo,
como un espejo viejo y sin azogue,
en la costumbre gris de un dormitorio
tomado por el tedio y la rutina.
Manuel Prol
en las frases de amor que pronunciábamos?
Era "siempre" un adverbio
mil veces repetido.
¿Me querrás? -preguntabas-
Siempre, respondía sin medir
la inmensa inmensidad de esta palabra.
¡Y sé que no mentía!
Nos amábamos ciegos,
inventando caricias,
engrasando los goznes del deseo
una noche tras otra,
un día y otro día,
sin sopesar siquiera
la cruel incertidumbre del mañana
ignorando los posos que el hastío
de gestos y palabras repetidas,
de cuerpos ya sabidos,
va dejando en el alma y la pervierte,
pudriendo la memoria del futuro.
Hoy
(¡Que corto fue lo eterno!)
se nos ha roto el tiempo entre las manos
y yace fragmentado, ya sin brillo,
como un espejo viejo y sin azogue,
en la costumbre gris de un dormitorio
tomado por el tedio y la rutina.
Manuel Prol