Siempre juntos

No me inquieta, feroz y descarnada,
la verdad que vomitan los espejos,
ni que trepen la bruma a la mirada
y a la fase menguante los reflejos.

No pretendo evocar una alborada
y sus tonos brillantes y bermejos,
es la hora del ángelus, marcada
con mil sueños tan cómplices y añejos.

Nos amamos, la luz no fue apagada
y en sus ojos estallan los festejos
que edifican el todo de la nada.

Conservamos el don de andar perplejos.
¡El amor es amor! ¡Cosa juzgada !
No es de joven, de niños, ni de viejos...
Sí amigo Miguel, el corazón no tiene edad, sus latidos son fuertes cuando es el amor el que los impulsa, y estar enamorados es estar ilusionados, tus versos manifiestan la universalidad del amor, ese Todo que nos abarca. Me ha encantado leerte. Besazos con cariño y con admiración.
 
Sí amigo Miguel, el corazón no tiene edad, sus latidos son fuertes cuando es el amor el que los impulsa, y estar enamorados es estar ilusionados, tus versos manifiestan la universalidad del amor, ese Todo que nos abarca. Me ha encantado leerte. Besazos con cariño y con admiración.
Muchas gracias Lomafresquita, por tu amable visita y tan lindo comentario !! Abrazos
 
No me inquieta, feroz y descarnada,
la verdad que vomitan los espejos,
ni que trepen la bruma a la mirada
y a la fase menguante los reflejos.

No pretendo evocar una alborada
y sus tonos brillantes y bermejos,
es la hora del ángelus, marcada
con mil sueños tan cómplices y añejos.

Nos amamos, la luz no fue apagada
y en sus ojos estallan los festejos
que edifican el todo de la nada.

Conservamos el don de andar perplejos.
¡El amor es amor! ¡Cosa juzgada !
No es de joven, de niños, ni de viejos...
Excelente soneto, estimado Miguel, tiene mi Apto.
Un cordial saludo.
 
De Andrea:
El mensaje es precioso, el amor no tiene edad; y en tu vida, persiste...
Un saludo.
Gracias.
 
No me inquieta, feroz y descarnada,
la verdad que vomitan los espejos,
ni que trepen la bruma a la mirada
y a la fase menguante los reflejos.

No pretendo evocar una alborada
y sus tonos brillantes y bermejos,
es la hora del ángelus, marcada
con mil sueños tan cómplices y añejos.

Nos amamos, la luz no fue apagada
y en sus ojos estallan los festejos
que edifican el todo de la nada.

Conservamos el don de andar perplejos.
¡El amor es amor! ¡Cosa juzgada!
No es de joven, de niños, ni de viejos...
Me ha encantado leer tu bello soneto, dices una gran verdad el amor es de todas las edades, me gusto tu remate, saluditos desde mi lejana y fría Patagonia Austral, Ecos.
 
No me inquieta, feroz y descarnada,
la verdad que vomitan los espejos,
ni que trepen la bruma a la mirada
y a la fase menguante los reflejos.

No pretendo evocar una alborada
y sus tonos brillantes y bermejos,
es la hora del ángelus, marcada
con mil sueños tan cómplices y añejos.

Nos amamos, la luz no fue apagada
y en sus ojos estallan los festejos
que edifican el todo de la nada.

Conservamos el don de andar perplejos.
¡El amor es amor! ¡Cosa juzgada!
No es de joven, de niños, ni de viejos...
Hermoso soneto!
 

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