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Poeta recién llegado
¿Que siempre me amarás? Yo te comprendo.
En cada aurora, en cada amanecer,
en cada rayo del alba que alumbre
entre mis ágiles pasos al portento.
Me amarás mientras el velo de la niebla
cubra el fresco jardín lleno de flores;
mientras tenga el rosal bellos renuevos,
y en esencia el gran candor
de la mágica tersura en sus colores
libe intensa la pasión enamorada.
Siempre me amarás...
Mientras abra la dalia sus capullos
sin temor del sol fulgente fuego,
y entre ósculos, abrazos y arrullos,
tan sólo escucharé un ¡Hasta luego!
No habrá un ¡adiós! entre tus labios,
y sólo esperaré un ¡Hasta pronto!
Siempre me amarás...
Mientras cubra el rocío egregio y santo
y florezcan las campanas sus corolas;
cuando vista la mañana evocación y canto
y viérta ése perfume de amor a todas horas,
yo siempre extrañaré tu amar sagrado,
¡y tú comprenderás, que te amo tanto!
Mientras vibre el trinar de pajarillos
al romance de un coloquio enamorado,
y el reflejo al rutilar la clara fuente
se confunda en el loar divinamente;
tú siempre me amarás...
mientras florezca el nítido esplendor
en primavera... ¡Hermosa! ¡Brillante!
¡Gran quimera!...
Yo siempre te amaré, mientras lo quieras...!
En cada aurora, en cada amanecer,
en cada rayo del alba que alumbre
entre mis ágiles pasos al portento.
Me amarás mientras el velo de la niebla
cubra el fresco jardín lleno de flores;
mientras tenga el rosal bellos renuevos,
y en esencia el gran candor
de la mágica tersura en sus colores
libe intensa la pasión enamorada.
Siempre me amarás...
Mientras abra la dalia sus capullos
sin temor del sol fulgente fuego,
y entre ósculos, abrazos y arrullos,
tan sólo escucharé un ¡Hasta luego!
No habrá un ¡adiós! entre tus labios,
y sólo esperaré un ¡Hasta pronto!
Siempre me amarás...
Mientras cubra el rocío egregio y santo
y florezcan las campanas sus corolas;
cuando vista la mañana evocación y canto
y viérta ése perfume de amor a todas horas,
yo siempre extrañaré tu amar sagrado,
¡y tú comprenderás, que te amo tanto!
Mientras vibre el trinar de pajarillos
al romance de un coloquio enamorado,
y el reflejo al rutilar la clara fuente
se confunda en el loar divinamente;
tú siempre me amarás...
mientras florezca el nítido esplendor
en primavera... ¡Hermosa! ¡Brillante!
¡Gran quimera!...
Yo siempre te amaré, mientras lo quieras...!