manuelo
Poeta fiel al portal
Siempre va sólo tocando la armónica;
camina algo apartado de la gente,
a unos metros, despacio, como ausente,
su música es triste, casi agónica.
Desde un día en que la muerte tiránica
le arrebató a sus dos hijos, su mente
se rompió, cual la tapia, de repente;
y volvió la espalda a toda plática.
Sólo la música es fiel compañera
y el viento de su boca, aún cabizbajo,
gime melodías sobre la acera.
El capataz lo llama si hay trabajo
pues trabaja, eso sí, como cualquiera,
ya sea a sueldo, o ya sea a destajo.
camina algo apartado de la gente,
a unos metros, despacio, como ausente,
su música es triste, casi agónica.
Desde un día en que la muerte tiránica
le arrebató a sus dos hijos, su mente
se rompió, cual la tapia, de repente;
y volvió la espalda a toda plática.
Sólo la música es fiel compañera
y el viento de su boca, aún cabizbajo,
gime melodías sobre la acera.
El capataz lo llama si hay trabajo
pues trabaja, eso sí, como cualquiera,
ya sea a sueldo, o ya sea a destajo.