sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siete cristales que reflejan su anonimato
en el pensamiento de sus luces
que llevan a sus labios
el puente de soles
que no quieren caer
en la tentación del alma
es como si sus sueños
se hubieran desposeído
del momento
en el que los labios ajenos
no querían tocar
al mundo
por ser su cruel amenaza
en la poesía de su leyenda
sus vapores se integraban
en la magia de siete cristales
que eran como sus reflejos
esos que nacían para ser anónimos
es como cuando su versar
se encrespa para rugir
en el laberinto de las interrogaciones
su justicia se empieza
a ver en cada símbolo
de cortar a las luces
para fundirse
en la profundidad
de la imagen de un futuro
se veía
que las llamas de su amanecer
eran producto de su imaginación
con el deseo de que la vida
fuera el arco que traspasa su imagen
que no llega a transmitir
el aire suficiente
para colgar sus besos
y decir que esos se sellan
en la invisibilidad
de donde el corazón late
sin mostrar su sonrisa
llevado en cada uno de sus
siete cristales
que dejan el enigma
en no me busques
no me mates.